18 jun. 2015

Reseña de Eco-yihad en Le Monde Diplomatique



“Quizá para los creyentes su contenido tenga un valor aclaratorio de las razones por las cuales la preocupación ecológica debe formar parte de las del esfuerzo -yihad- de todo buen musulmán, pero, en nuestra opinión, este texto tiene un interés adicional en tanto que ayuda a entender un poco mejor los planteamientos conceptuales y doctrinales del Islam, mucho más allá de su interés por la Ecología.” 

A. Alabau, Le Monde Diplomatique, enero 2015

15 jun. 2015

Una vacuna llamada Islam


13/06/2015 - Autor: Dídac P. Lagarriga - Fuente: Webislam


Existe una vacuna que nos previene de grandes enfermedades. Una vacuna para los estragos provocados por el alcoholismo, por ejemplo, o por los desajustes económicos, las desigualdades sociales, el racismo y la xenofobia. Existe una vacuna contra la ignorancia y el despotismo, contra la exclusión y la preocupante desacralización de la vida y el medio ambiente. Una vacuna, en definitiva, contra el cafrerismo y cualquier forma de idolatría, también la del ego y sus caprichos.
Sí, es la vacuna llamada Islam y se inyecta a través de la shahada (dar testimonio público de reconocerse musulmán). Algunos doctores dicen que con una vez en la vida basta y que no hacen falta recordatorios. Otros la recomiendan al menos 5 veces al día, algunos incluso en cada gesto, en cada mirada por temor a que desaparezcan sus efectos...
Sin embargo, esta vacuna, como todas, también contiene riesgos y efectos secundarios. Hay una enfermedad llamada Islam y esta vacuna puede propiciarla y aumentarla. Nuestro querido profesor Abdelwahab Meddeb, fallecido el pasado invierno, ya tituló hace más de una década uno de sus libros precisamente así, La enfermedad del Islam, para alertarnos de los males que padece la umma musulmana, en especial en su práctica, su día a día, su política íntima colectiva e individual.
Vacunados de Islam, enfermamos de Islam, de ese “Islam que combate constantemente todo lo que realizó de grande en su historia, toda la belleza que generó”, como se lamenta Meddeb. Y no siempre nos damos cuenta. Sí, los efectos más evidentes salen en las portadas y televisiones de todo el mundo: una deshumanización extrema que implica, por lógica aplastante que muchos no están dispuestos a asumir, una desislamización extrema (en este sentido sí tiene razón de uso el término "extremistas", pues llevan al extremo su desislamización, enfermos de un Islam completamente tergiversado). Pero, como siempre, los matices y síntomas de una enfermedad son múltiples.
Además, la vacuna Islam no siempre se suministra de la forma adecuada, o en la edad propicia, o del modo indicado por los expertos. A menudo incluso se olvida que, si bien es recomendada, ni es ni puede ser, jamás, obligatoria e impuesta por la fuerza o la coacción. Cuando esto ocurre, la vacuna se vuele veneno.

12 jun. 2015

Reseña de Eco-yihad en Dar Lugar



Eco-yihad. Apertura de conciencia a través de la ecología y el consumo halal
Dídac P. Lagarriga
Reseña de Sonia Castaño
Revista Dar Lugar nº 3, primavera 2015

Dídac P. Lagarriga (Abdel-latif Bilal Ibn Samar) nos ofrece, con este libro, una verdadera y auténtica apertura de conciencia a través de la ecología y el consumo halal ligado a la naturaleza y al medio ambiente. El libro se hace eco, mediante términos clave del islam y el modelo profético de Muhámmad, de una tradición rica, pero desconocida, en su gestión de la sostenibilidad del planeta y el consumo consciente.

Como el mismo autor explica en el primer capítulo del libro, que el título incluya el término yihad no es baladí. Lagarriga reivindica el verdadero significado de tan maltratado y desgastado término, siempre asociado a la violencia, al fanatismo, la confrontación y a lo bélico, ofreciéndonos su otra dimensión semántica donde yihad significa esfuerzo, empeño por lograr armonía y paz, tanto interior como exterior. Su significado de lucha o guerra cobra aquí sentido para combatir la corrupción de todo tipo y luchar por la equidad. Eco-yihad es el esfuerzo para lograr el equilibrio necesario y encontrar, urgentemente, la forma de impedir, o combatir, que nuestro dominio sobre la naturaleza se convierta en pura autoaniquilación, de recuperar una actitud reverente frente a ella y despertar de ese sueño de progreso en el que parecemos estar atrapados. 

Para lograr el equilibrio será necesario que seamos capaces de armonizar los tres vectores que, según Lagarriga, conforman nuestra identidad como seres humanos: el vertical (somos creación de Dios); el horizontal (somos hijos de nuestras madres); y el circular (somos producto del contexto). Si no somos capaces de armonizar estos tres vectores, esto nos lleva a una disfunción, a una falta de cordura en la acción, que el autor denomina el “desapego esquizoide”. 

El libro critica todo estereotipo de antropocentrismo destacando la enorme necesidad de diálogo, no sólo entre seres humanos, sino con todo lo que nos rodea. Lagarriga lleva a cabo una profunda reflexión sobre el actual desencuentro entre el hombre y la naturaleza y su consecuente crisis, mostrando que una unión es posible si despierta, en nosotros, la conciencia de formar parte de una comunidad que va más allá de lo humano.

Eco-yihad nos conduce a rehusar, con nuestro esfuerzo, a que se pueda dar la amenazante separación del hombre y la naturaleza a la que parece que estamos empujados sin remedio. Nos muestra la enorme necesidad de preservar una visión integral del universo que considere la Naturaleza como creación y teofanía de Dios. Destaca la importancia de volver a reconocer el aspecto sagrado de la propia materia del Universo y de ser capaces de entender el significado de sus fenómenos y, así, poder recuperar y escuchar, de nuevo, el mensaje que posee para nosotros como “califas”, ya que fuimos sus antiguos guardianes y custodios. 

El libro es una invitación, desde una perspectiva islámica, a ser capaces de llevar a cabo una apertura en nosotros mismos para que otra forma de vida, aquí y ahora, sea posible. El único y verdadero cambio sólo será posible si éste tiene lugar en nosotros mismos, es decir, si somos capaces de poner en marcha nuestra propia voluntad de cambio. Dídac P. Lagarriga, con este interesante libro, convoca a todo ser humano a formar parte de una circunvalación conjunta que no tenga otro objetivo que no sea el de preservar el lugar que habitamos como Jardín o Paraíso.

El paraíso no es una recompensa o un premio en sí mismo; tampoco se limita a la contra-amenaza que acompaña a la dura advertencia del fuego infernal (yahannam). Incluye todos los aspectos, pero va más allá. Mientras mantenemos dividido espíritu (rûh) y ego (nafs) disfrutamos del fuego. Sólo cuando la llama logra fundir, como dos metales pesados, espíritu y ego, uno ve lo terrible de aquello que le parecía bueno, donde disfrutaba.” Eco-yihad, p. 60.

Edicions Bellaterra
ISBN: 978 84 7290 681 5
Páginas: 140
P.V.P.: 12.00 €



3 jun. 2015

Comentario de Abdennur Prado sobre Eco-yihad

Lectura muy recomendable: Eco-Yihad, de Dídac Lagarriga Bilal Ibn Samar. Un libro que invita, desde el adab y la calma, a la reflexión sobre un tema que nos afecta a todos. Personalmente, me ha hecho pensar en mis propias contradicciones, que (supongo) no son muy diferentes de las de muchos musulmanes (y no musulmanes) en una sociedad de consumo. Denunciamos la usura, pero tenemos cuantas bancarias, para que nos ingresen la nómina o el subsidio. Aborrecemos el maltrato animal, pero no estamos atentos a lo que consumimos. Hablamos de conservación de los bosques, pero gastamos papel sin ton ni son (incluso publicando libros!). Y muchas otras... cada uno sabe de lo suyo. No se trata de buenos y malos, de musulmanes correctos o incorrectos, de conscientes o inconscientes, de cuerdos o de locos, sino de las contradicciones a las cuales a menudo nos vemos arrastrados, sin que apenas podamos hacer nada... pero sí podemos. En todo caso, empecemos tomándonos en serio la invitación de Dídac, tan llena de sentido. Desde la calma, sin personalizar ni insultar ni acusar a nadie de nada, desde la conciencia de nuestra precariedad y de las dificultades que supone tratar de vivir conforme a los principios del islam en una sociedad no compasiva. Cada uno hace lo que puede y Al-lâh sabe más.

(Abdennur Prado, desde su Facebook)